Cómo preparar la piel para la depilación con cera
Una buena depilación empieza antes de entrar en cabina. Estos son los detalles que marcan la diferencia en el resultado y en la molestia.
El largo del vello: ni mucho ni poco
Es el factor que más se descuida y el que más influye. Lo ideal es que el vello mida entre 3 y 5 milímetros, más o menos lo que crece en dos a cuatro semanas según la zona. Si es demasiado corto, la cera no lo agarra bien y hay que repasar, lo que aumenta la irritación. Si es demasiado largo, el tirón molesta más de lo necesario. Resistir la tentación de la cuchilla entre citas es la mejor preparación posible.
Exfoliación e hidratación previas
Exfoliar suavemente la zona un par de días antes ayuda a retirar células muertas y previene el vello enquistado, uno de los problemas más habituales tras la depilación. Y mantener la piel hidratada a diario la conserva flexible, lo que hace el tirón más limpio y menos molesto. Eso sí, el mismo día de la cita conviene acudir con la piel limpia y sin cremas ni aceites: la cera necesita agarrar bien.
El momento del ciclo importa (en algunas zonas)
En las zonas íntimas, la piel está más sensible en los días previos a la menstruación. Si puedes, evita esos días para la depilación de ingles y opta por la parte central del ciclo. En piernas, brazos o axilas la diferencia es mínima, así que no tienes que organizar tu agenda alrededor de esto salvo en las zonas más delicadas.
Después de la sesión
Los cuidados posteriores son sencillos y evitan casi todos los problemas: durante las primeras 24 horas, evita la exposición solar directa, no apliques perfume ni desodorante con alcohol en la zona tratada, y mantén la piel bien hidratada los días siguientes. Con esto, la piel se recupera perfecta y el resultado dura más. Si eres constante con las citas, además, notarás cómo el vello sale cada vez más fino.
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Por Luciana, Forever Young (O Castrillón, A Coruña).

