
Tratamientos Faciales
Vivir en ciudad le cuesta algo a la piel, y ese coste no se ve el día que ocurre: se acumula. Las partículas de la contaminación se depositan en la superficie y no se van solas con un lavado. El humo, el tráfico y la radiación generan radicales libres, que son moléculas inestables que dañan las membranas de las células por el camino. Y el conjunto ralentiza la renovación celular. El resultado se nota antes en el espejo que en cualquier análisis: un tono que ha perdido uniformidad, una cara que parece cansada aunque hayas dormido. Un tratamiento oxigenante facial no consiste en limpiar más fuerte: consiste en retirar lo que se ha depositado, neutralizar lo que oxida y reactivar la respiración de la célula.
Phytoxygene es el protocolo que Mary Cohr París dedica a eso. Es de los pocos tratamientos de su catálogo que persigue un objetivo de fondo —oxigenación y detoxificación— en lugar de una corrección concreta, y por eso funciona bien tanto en pieles castigadas como en pieles sanas que simplemente están apagadas.

Conviene aclarar el término, porque se usa con mucha alegría. Un tratamiento oxigenante no mete oxígeno en la piel desde fuera. Lo que hace es favorecer el metabolismo celular —la respiración de la célula, que es el proceso por el que obtiene energía— retirando lo que lo frena y aportando activos que lo estimulan. La diferencia importa: lo primero sería una promesa que ningún cosmético puede cumplir; lo segundo es lo que de verdad ocurre en cabina.
Cuando ese metabolismo se ralentiza, la célula se renueva más despacio, las células muertas se acumulan en superficie y la luz deja de reflejarse de forma uniforme. Eso es exactamente lo que percibimos como tono grisáceo. No es que la piel se haya oscurecido: es que ha perdido la capacidad de devolver la luz. Por eso el resultado de un protocolo así se aprecia sobre todo en el color y en la uniformidad, no en el relieve.
Phytoxygene es un protocolo de Mary Cohr París, la casa francesa de la que somos centro oficial en A Coruña (ficha oficial del protocolo, en francés). Dura 60 minutos, es enteramente manual y se ordena en tres fases. Según la casa, el tratamiento está formulado con un 95 % de ingredientes de origen natural:
Es el protocolo indicado si vives o trabajas en el centro, si pasas muchas horas en interiores con aire acondicionado o calefacción, si has tenido una temporada de estrés o de mal dormir, o si notas la cara sin luz aunque no tengas ningún problema concreto de piel. Y funciona muy bien como preparación: si tienes un evento, una foto o una fecha señalada, esta es la sesión que se hace unos días antes. Sirve en todo tipo de piel —así lo indica la marca—, y en cabina se ajusta la intensidad. En un tratamiento oxigenante facial la ejecución lo es todo, porque no hay aparato que corrija una mano floja. En Forever Young la cabina la lleva Luciana, titular del centro, formada por la propia casa Mary Cohr y con más de veinte años de ejercicio entre España y Brasil. No delega la cabina. Y hay dos avisos honestos: la fase de masaje usa aceites esenciales, así que si estás embarazada, en lactancia o tienes alergia conocida a alguno, dilo antes y se adapta o se pospone. Tampoco se aplica sobre piel con lesión activa o quemadura solar reciente.
Gestionamos las reservas de forma directa y sin formularios. Puedes consultar disponibilidad o preguntar cualquier duda técnica por nuestro canal de Contacto por WhatsApp. Respondemos en el próximo descanso entre cabinas, no al instante: estamos con alguien.
La capa más externa de la piel funciona como un muro: células unidas por una mezcla de lípidos que hace de mortero. Ese muro cumple dos funciones a la vez, retener el agua dentro e impedir que entre lo de fuera. Cuando funciona, la piel se ve uniforme y se siente cómoda. Cuando se deteriora, ocurren las dos cosas malas: pierde agua y deja pasar irritantes.
La vida urbana lo desgasta por varios frentes a la vez. Las partículas finas de la contaminación se depositan sobre esa superficie y algunas son lo bastante pequeñas para alcanzar el poro. Los cambios bruscos de temperatura —de la calle a la calefacción, de la oficina al aire acondicionado— alteran la hidratación varias veces al día. Y el estrés oxidativo daña los propios lípidos que hacen de mortero. El resultado es una piel que se defiende peor de todo, no solo de la contaminación.
Aquí está la parte que casi nadie explica: cuando la barrera está dañada, la reacción instintiva —limpiar más, exfoliar más, usar productos más fuertes— empeora exactamente lo que se quiere arreglar. Un protocolo de detoxificación serio no es un protocolo agresivo. Es uno que retira lo que sobra sin llevarse por delante lo que hace falta.
Es la pregunta honesta y la respuesta honesta es incómoda: depende de a qué vuelvas a exponerte. Una sesión retira el depósito acumulado y reactiva la superficie; si al día siguiente vuelves a ocho horas de tráfico, aire acondicionado y estrés, la acumulación empieza otra vez desde cero. No es un defecto del tratamiento — es la naturaleza del problema. Nadie se lava el pelo una vez y espera que dure un año.
Lo que sí cambia mucho el resultado es qué haces en casa. Una limpieza correcta por la noche —correcta significa suficiente para retirar el depósito del día y suave para no romper la barrera—, una hidratación que reponga lo que se pierde y protección solar por la mañana. Con eso, el efecto de la sesión se sostiene bastante más. Sin eso, se va antes. La casa recomienda hacerlo en cura, una sesión por semana durante tres semanas, varias veces al año, o como mantenimiento, una vez al mes.
Después de años de cabina, hay un patrón que se repite. Quien más partido le saca a este protocolo no suele ser quien tiene un problema de piel diagnosticable, sino quien tiene la piel sana pero sometida: jornadas largas en interiores, desplazamientos diarios por el centro, poco descanso y una rutina de casa mínima por falta de tiempo. Es la piel que no está enferma pero tampoco está bien, y que ningún tratamiento correctivo aborda porque no hay nada que corregir.
También rinde especialmente en pieles de fumadora, donde el tono grisáceo y la pérdida de uniformidad son el signo más característico. Con una precisión que preferimos decir de frente: el protocolo mejora el aspecto, no compensa el hábito.
Tres fases. Exfoliación, arcilla verde y masaje.
La sesión dura 60 minutos y no lleva aparatos. La propia Mary Cohr lo describe como un tratamiento manual, y eso no es una limitación sino la definición del protocolo: la eficacia está repartida entre la formulación y la maniobra, y la segunda es la que no se puede estandarizar.
Qué se ve al salir: la piel recupera color y uniformidad, y esa mejora es de las que se notan el mismo día y las nota también quien te mira. Es el efecto que la gente llama «buena cara» sin saber muy bien de dónde viene. Viene de que la superficie ha quedado libre y la luz vuelve a reflejarse por igual.
Lo que no hace, y conviene decirlo: no corrige arrugas, no reafirma el óvalo y no elimina manchas. Trabaja sobre el estado de la piel, no sobre su estructura ni sobre su pigmento. Si tu objetivo es alguno de esos, hay otros protocolos y te los diremos en la valoración aunque cuesten lo mismo o menos.
Y una precisión sobre los productos: los de cabina no son los mismos que los de venta al público, aunque compartan familia. La fase de exfoliación en cabina se llama Phyto Dermabrasión; la línea PhytOxygene para casa es otra cosa (espuma limpiadora, mascarilla y crema), y no son intercambiables. Lo aclaramos porque es la confusión más habitual y porque preferimos que sepas exactamente qué estás comprando.
Cuidados: No hay restricciones y puedes maquillarte al salir. La única recomendación firme es protección solar al día siguiente: acaba de haber exfoliación y la piel responde peor a la radiación durante unas horas.
Sesión de 60 min · protocolo Mary Cohr
No todas las pieles cansadas lo están por lo mismo.
Antes de abrir ningún producto hacemos un análisis de tu piel. Es gratuito y no compromete a nada. Y aquí es especialmente útil, porque «tengo la cara apagada» describe una sensación, no una causa. Puede venir de acumulación en superficie, de deshidratación, de un ritmo de renovación lento, de falta de sueño o de una rutina de casa que no está ayudando. Cada una de esas cosas se trabaja distinto.
De esa lectura sale una decisión concreta: este protocolo, otro distinto, o la combinación que tenga sentido para ti. Y si lo que hace falta no es una sesión de cabina sino cambiar dos cosas de tu rutina, también te lo decimos. No cobramos por la valoración precisamente para poder ser sinceras en ella.
Somos centro oficial Mary Cohr en A Coruña. Eso significa dos cosas comprobables: el producto llega directo del laboratorio francés con su trazabilidad, y la técnica se ha aprendido con la casa. En un protocolo manual, esa segunda parte es literalmente el tratamiento.
Forever Young está en la avenida da Concordia, 32, en O Castrillón, con autorización sanitaria C-15-005111. Somos un centro pequeño a propósito: por la puerta no pasa más gente de la que se puede atender bien.
Cómo reservar: escríbenos por WhatsApp y te decimos qué huecos hay esta semana. La valoración es gratuita y no obliga a reservar el tratamiento.
Antes de cualquier tratamiento · sin compromiso
¿De verdad se nota lo de la «buena cara»? Sí, y es lo más fiable de este protocolo. El cambio de tono y de uniformidad es visible el mismo día. Lo que no se puede prometer es cuánto dura, porque depende de a qué vuelvas a exponerte.
¿Es lo mismo que una limpieza? No. Una limpieza persigue vaciar el poro; este protocolo persigue retirar depósito superficial, neutralizar oxidación y activar el metabolismo. Se pueden combinar, pero no se sustituyen.
¿Sirve para la piel de fumadora? Es uno de los perfiles donde más se aprecia, precisamente porque el tono grisáceo y la falta de luz son el síntoma más característico. Lo que no hace es compensar el hábito.
¿Puedo hacérmelo antes de un evento? Sí, y es una de sus mejores indicaciones. Déjalo dos o tres días antes, no el mismo día.
¿Lleva aparatos? Ninguno. Es un protocolo cien por cien manual, y así lo define la propia marca.

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para obtener estadísticas sobre los hábitos de navegación del usuario, mejorar su experiencia y permitirle compartir contenidos en redes sociales. Usted puede aceptar o rechazar las cookies, así como personalizar cuáles quiere deshabilitar.
Puede encontrar toda la información en nuestra Política de Cookies.
